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miércoles, 10 de diciembre de 2025

El tecnofeudalismo para donde nos arrastra, qué representa, cómo derrotarlo

De la Garrapata en la Webs

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Por: Nikolás Friedman

Si analizamos casi todos los procesos políticos y sociales de la ultra derecha en el mundo, en especial de Latinoamérica-mestiza-morena, nos encontramos con desarrollos históricos, dialécticos similares. En otras palabras, detrás de cada avance del Fascismo en estos pueblos, estuvo presente la Socialdemocracia Neoliberal. Que sin duda abre las puertas al Fascismo en todas sus expresiones, colores y por cierto a sus acólitos con sed enfermiza de poder, pero esta tendencia política, también está quedando superada por el tecno feudal o tecnofeudalismo, que esencialmente es un gobierno de súper-ricos, son fascistas, pero sus formas de general riqueza difieren del neoliberalismo. 

El tecnofeudalismo es la última etapa (conocida) del desarrollo político y económico del capitalismo, donde se concentra todo, donde el neoliberalismo está siendo reemplazado, no por un sistema más progresista o justo, sino por algo que retrotrae al pasado: el feudalismo,  disfrazado de digital”, lo que significa que no estamos en transición del capitalismo neoliberal a algo mejor, sino por el contrario que nos están arrastrando hacia un sistema donde las empresas tecnológicas funcionan como señores feudales modernos, todo poderosos, es mas no tienen naciones, Estados, es la etapa que es transversal al mundo, no reconoce fronteras, etnias, lengua, genero, sexo, clases.  

El sistema económico neoliberal  ha cambiado fundamentalmente dando paso a una nueva forma de explotación, de expoliación  y acumulación de capital usando el Big Data, que es un conjuntos de datos tan masivos y complejos que las herramientas tradicionales no pueden gestionarlos, caracterizados por las “5 V”: Volumen, Velocidad, Variedad, Veracidad y Valor. 

No se trata solo de cantidad, sino por el contrario es la forma de analizar los datos (estructurados y no estructurados) como redes sociales, sensores, transacciones, etc., para extraer información estratégica, identificar patrones y mejorar la toma de decisiones en negocios, investigación, política-control (usando tecnologías avanzadas). De ahí el desarrollo de las plataformas digitales que se han convertido en la “nueva tierra a depredar”, una nueva era controlada por dioses del capital o gigantes tecnológicos.

Así como los señores feudales controlaban al hombre, la tierra y el trabajo (estos vivían y morían bajo su sombra). Las empresas tecnológicas de hoy ejercen un control económico que le permiten obtener potestad sobre los datos, los espacios digitales. Esta concepción política-económica del poder, es en la que se sustenta el tecnofeudalismo el cual se está consolidando de forma sostenida a través de bancos centrales y gobiernos reflejando la antigua estructura feudal, donde unas pocas élites o sangre azul controlaban los recursos de los que dependían todos los seres humanos.  

La diferencia entre estos sistemas radica en cómo se extrae la riqueza. Los señores feudales ejercían el poder mediante la fuerza directa (esclavitud), mientras que el capitalismo a menudo encubre la explotación bajo la apariencia legal (esclavitud encubierta). Ahora la consolidación del poder tecnofeudal por parte de las grandes corporaciones tecnológicas es un sello distintivo del capitalismo, o en palabras de Lenin “el capital monopolista ha sido una característica del capitalismo desde hace mucho tiempo”. Lo que estamos observando, es una forma más agresiva de capitalismo, en su desarrollo extractivita, expoliativo, es decir, el cual te despoja, o roba de manera violenta, injusta, afectando bienes, derechos y recursos naturales.

Sin ir muy lejos nos encontramos con la victoria de Trump, a unos días de haber asumido el control político, social, cultural y militar de facto de la principal potencia imperialista-fascista graficando la eficacia adquirida por el fascismo estadounidense. Que viene a fortalecer la esfera mundial a través de sus posiciones políticas estratégicas y de clase ya conquistadas por el fascismo económico o tecno feudal en Europa y Latinoamérica-mestiza-morena. El avance de las fuerzas reaccionarias oligárquicas fascistas, unidas a las organizaciones mundiales del narcotráfico hacen fuerza común a través de la oligarquías, transformándose en un fenómeno global, sin discusión que caracteriza el actual periodo histórico de crisis terminal del capitalismo en su expresión neoliberal, por cierto.

Trump asume su gobierno como un ser todopoderoso, enérgico, y omnipotente. Como un ser divino tocado por Dios, que lo eleva a una categoría superior, a emperador de todas las naciones y que todos deben rendirse ante él. De lo contrario te destruye, ejerciendo de facto el poder creando controles políticos, económicos y militares sobre otros Estados nacionales, rompiendo a patadas la caja de pandora, liberando toda la furia nazi-fascista sobre todos los pueblos, esgrimiendo la consigna eterna del imperialismo: el garrote y la zanahoria.

Su ascenso se encuentra en pleno desarrollo expresándose en una infinidad de agresiones económicas y militares, tanto para el propio pueblo estadounidense, inmigrantes y los pueblos del mundo, pero de fondo gráfica la decadencia política como potencia imperial en caída libre, con agresiones, intervenciones o simplemente creando narrativas falsas para someter, doblegar o agredir y controlar a los países dignos del mundo. Ahí está el caso claro de la Venezuela digna.

La ultraderecha debe verse como un fenómeno, político e histórico. Está claro que es un fenómeno que teniendo semejanzas con el fascismo y nazismo de los años 20-30 del siglo pasado, este ha dado un salto político en materia de reinvención, como una quimera, pues se mueve en coordenadas históricas diferentes. De lo que estamos hablando es que el fascismo en sí, ha sido superado por los tecnos feudales, pero son tan fascistas y nazis en su expresión política, económica de clase en sí misma, el salto que buscan es la acumulación de capital sin trabajo asalariado, es decir, dejar fuera le ecuación “burguesía versus trabajadores”.

Bajo su concepción política-económica, no es la clase obrera generando riqueza en la fábricas a los oligárquicas fascistas, ahora la base de su riqueza está basada en la especulación financiera, en la mercadotecnia o en esas pequeñas empresas que parten en un sótanos o garajes como Facebook, TikTok, Amazon, MICROSOFT, Comercio Electrónico, Dell Technologies, Juegos en Línea, Servicios de Software etc., que si sumamos las ganancias de todas estas “empresas” o a los multimillonarios de la “tecnología”, tenemos un valor de 2.5 billones de dólares, superando con creces a las demás industrias, es más, los multimillonarios de la tecnología superan el total de 1.7 billones de dólares a la industria de la moda, el comercio minorista y el total de 1.5 billones de dólares para las finanzas y las inversiones.


Ahora son estos mismos multimillonarios tecno feudales dueños de las principales fortunas en el mundo que ocuparon la primera línea en la asunción del fascista de Donald Trump con una demostración de clase sin precedentes, demostrando su poder e influencia sobre Trump quienes alinean las políticas de sus empresas con la cosmovisión, fascista de emperador de Trump. Sin embargo, es necesario considerar los elementos comunes entre ambos fenómenos del fascismo de hoy con el de ayer. Lo sociopolítico, su interrelación de clase. Y, por supuesto, como deber revolucionario, tomar en cuenta las lecciones del pasado para combatirlo y derrotarlo en el presente y futuro.

El fascismo en su forma tecno feudal se desarrolla con fuerza en los países de occidente (EEUU, Canadá, Europa) y en países ex coloniales, neocolonialistas (cuyo valor económico, son sus riquezas minerales), los países con sus industrias destruidas o bien cortadas en su desarrollo por las políticas neoliberales en Latinoamérica-mestiza-morena (Argentina, Uruguay, Brasil, Chile, y El Salvador un país gendarme (como el gobierno esbirro de los males del capitalismo) donde reinan regímenes de facto, autoritarios, de “democracia” liberal en crisis terminal.

El análisis respecto a los países ex coloniales que ahora con gobiernos dignos, sí defienden a sus pueblos, sus riquezas, sus niños y ancianos. Es un fenómeno político social diferente a las dictaduras militares de antaño en África, Asia, Latinoamérica-mestiza- morena. Dictaduras sustentadas y apoyadas por los aparatos estatales de las fuerzas amadas que gobernaban o estaban al servicio de los anglosajones, judíos-sionistas y fascistas de EEUU y Europa ejerciendo el control político integral de clase, en su forma de (represión, genocidio, etc.) Acá otro ejemplo de dignidad y liberación. Los benineses solo unos días atrás salen a las calles a apoyar el golpe democrático en Benín, los carteles dicen "nuestra voz es el Teniente Coronel Tigri" adiós colonialismo de Francia y Unión Europea, EEUU. Lo que más llama la atención es que los benineses están en las calles celebrando la toma del poder militar y no son asesinados por los militares ni por el gobierno.

En la Rusia de hoy, nos encontramos, a su vez, con un gobierno fuerte, que simpatiza en buena parte con la ultraderecha europea la cual los ve como un modelo a seguir, pero a la vez compite en términos geopolíticos con el imperialismo, decadente, fascista estadounidense apoyando la luchas de los pueblos dignos, que en algunos casos son abiertamente de izquierda, Cuba Venezuela, Nicaragua, México, Honduras, (que está en peligro de ser sometida a un baño de sangre), después de las  elecciones presidenciales pasadas, donde la oligarquía narco-fascista con el apoyo de la CIA realizaron un monumental fraude electoral .

Sin duda el fascismo, tecno feudal toma fuerza a partir de la crisis mundial de 2008, adquiriendo un gran crecimiento usando como trampolín a la extrema derecha en términos dialécticos e históricos. Esto además debe verse como un fenómeno político e histórico comparativamente distinto, surgido a partir de las crisis capitalistas mundiales a mediados de la década del 2000, que originaron la anulación de los Estados Nacionales, es decir, que a partir del período de casi 40 años de aplicación del modelo neoliberal, la mal llamada globalización imperialista o (la mundialización de las economías) entra en crisis terminal quedando en evidencia sus efectos socio-políticos y culturales devastadores.


El triunfo de la “globalización neoliberal” fue arrollador, avasallante gracias al vínculo asociado a la restauración del capitalismo en China, Rusia y el Este de Europa. Esto no es casual, ya que el imperialismo capitalista venía en caída libre de su segunda etapa fordista 1930-1970 (la primera fue la revolución industrial) aunque el mundo académico burgués, reaccionario rechacé esto, según ellos por los términos de fechas o por estar “cronológicamente separados” olvidando que estamos hablando de etapas socioeconómicas, o políticas, dialéctica e históricas), este sistema político, económico es introducido por Henry Ford, fundador de la Ford Motor Company.

Este sistema se basaba en la fabricación masiva de un producto generalizado, como el famoso auto económico Ford T. Ford centró la fabricación masiva de productos estandarizados a través de una línea de montaje, lo que hizo que los “productos fueran accesibles a la clase trabajadora”, generando un aumento del consumo y de la demanda laboral. Transformándose en un sistema geopolítico dominante de producción, hasta la década de 1970. Cuando es reemplazado por la tercera etapa fordista o como le llaman los ideólogos del capitalismo “posfordismo”, cuya característica esencial es la sustitución de los trabajadores por máquinas, y por el toyotismo el cual evita la producción en masa, limitándose a la producción tras confirmar la venta de un producto, es decir, vender el producto, lo construyo.

Esta tercera etapa fordista que se sigue caracterizando por la (explotación laboral para general plusvalía o riqueza mal habida) sigue siendo un ente de clase y riqueza, basado esencialmente en el control geopolítico lo que significó la sobre explotación indiscriminada de la clase obrera y el extractivismo de las riquezas de los países. Sin duda fue esta restauración la que permitió que la “globalización” tomará un impulso espacioso. Aportando nuevas y enormes áreas que abarcan continentes enteros que vivían y morían solo para la acumulación de capital y dio lugar a la quiebra de millones de industrias en el mundo. Cambiando la forma de producción horizontal por una vertical. Generando sin ninguna duda política la alienación de las masas, que años después permitirá que esas mismas masas explotadas y arrastradas a la miseria voten por estos nuevos amos.

Cerrando arbitrariamente industrias en un país y abriéndose en otros, aplicando leyes menos firmes que defendiera los intereses de la clase trabajadora o lo que se definió como la deslocalizaciones industriales masivas. Generando plusvalía o riqueza mal habida de la burguesía mundial con la sobreexplotación de la clase trabajadora, la contaminación o zonas de sacrificios, millones de trabajadores viviendo de asistencia Estatal entre 1975 y 1982, como fue PEM y POJH, programas de empleo de emergencia creados durante la dictadura militar para “combatir el desempleo”. El PEM (Programa de Empleo Mínimo se creó en 1975 y ofrecía trabajos mal remunerados para quienes tenían menos oportunidades). El POJH (Programa de Ocupación para Jefes de Hogar, se creó en 1982 para ayudar a los jefes de familia afectados por la crisis económica capitalista, con sueldos bajos y trabajos poco calificados.

Transformando a Chile en el laboratorio del neoliberalismo en el mundo. Lo que le permitió al neoliberalismo a través de la “globalización” cerrar su garra explotadora en todo el mundo, reduciendo los salarios y aumentando las horas de trabajo lo que implicó el término de las conquistas laborales y sociales de millones de trabajadores quedando en la calle y la miseria la cual superó con creces a más de la mitad de la población activa chilena.

Lo que le posibilitó avanzar en la fragmentación y tercerización de la fuerza laboral y extendió a extremos desconocidos el trabajo informal y la marginación social de sectores enteros de la clase trabajadora o en simples palabras destruyendo la base social de la izquierda (al sujeto social) la fuerza motriz de los cambios, el eje de la revolución. La clase trabajadora, perdía su esencia social, la fábrica, su pertenencia de clase.

Estos avances del capitalismo se basaron, sin duda, en el “triunfo ideológico” alcanzado por el “neoliberalismo”, que presentó la restauración capitalista como el fracaso histórico del socialismo o, los mal llamados países socialistas. A pesar de que los regímenes donde el capitalismo fue restaurado, es decir, China, Rusia y Europa del este, presentados como socialistas o comunistas, no eran sino una quimera dolorosa o copia de una forma antojadiza que a simple vista era una desviación del socialismo el cual había reemplazado al pueblo por el partido, la lucha de clases por una suerte de carrera burocrática, inmoral para acceder al partido, etc.

Lo que es opuesto diametralmente a los valores esenciales del Socialismo que se vivieron en la primera etapa de la revolución rusa de 1917, hasta la muerte de Lenin. Abriendo esperanzas y grandes perspectivas sociopolíticas y culturales para el desarrollo humano y sus familias en la clase trabajadora del mundo, es decir, los sujetos políticos, revolucionarios de los cambios para alcanzar el Socialismo.

 

Lo que la restauración capitalista entre las décadas de los 80 y 90, les permitió atacar furiosamente con guerras asimétricas a los pueblos y la clase trabajadora, negando y cuestionando la búsqueda del Socialismo como sociedad igualitaria entre seres diferentes (raza, sexo, etnia, condición de clase, etc.), contribuyendo fuertemente al abandono de los principios revolucionarios por parte de los partidos comunistas, socialistas y fuerzas revolucionarias en desbande o derrotados. Yuxtapuesto a todo esto, las masas sucumbían ante la clase hegemónica neoliberal, desmoralizados, desorganizados y abandonados a su suerte. Perdiendo todo norte político lo que implica una mínima condición de clase y contra hegemónico. Quedando varados, a la manipulación de clase por parte de la rapiña neoliberal burguesa y pequeñoburguesa.

Estos avances capitalistas en el mundo o entre comillas el triunfo ideológico neoliberal no ha sido mérito exclusivo de los ideólogos ultraliberales y de las iglesias evangélicas reaccionarias. En esto han contribuido decisivamente los partidos socialistas o socialdemócratas, o la pequeña burguesía socio liberal. Quienes también administraron y perfeccionaron la “globalización” neoliberal, transformándose en la quinta columna de la burguesía o los posmodernistas que en estas últimas décadas han sido hegemónicos en la socialdemocracia neoliberal con sus diferentes corrientes oportunistas que han ido surgiendo en estas décadas. Unos ejemplos de ello son la Syriza griega, el Podemos español, la ex concertación en Chile, el PSOL brasileño, el italiano Rifondazione o las corrientes de oposición que se basan en las luchas contra las opresiones de género o raza, etc.


Un factor extemporáneo que provocó el avance del fascismo fue el contundente impacto en el ascenso de la ultraderecha, particularmente en Europa, producto de la crisis migratoria de 2015, como ejemplo la guerra en Siria, con la llegada de una enorme masa de refugiados. Solo Alemania recibió una ola migratoria con más de un millón de inmigrantes. El proceso continuó, tras el conflicto Ruso Ucraniano-OTAN, con la Operación Militar Especial (desnazificar, y des-militarizar a Ucrania) que provoco la huida de millones de ucranianos, y sus hijos de la oligarquía nazi (que escapaban del reclutamiento obligatorio en Ucrania, el 2022).

La zozobra, el temor, el terror, la angustia, el miedo psicológico de sectores de la población ante este flujo masivo, coincidiendo con las crecientes privaciones de amplios sectores populares y por cierto la utilización política electoral que fue muy bien usada, manipulada y explotada a fondo por la ultraderecha europea. Como el gorila fascista de Trump usó hábilmente en EEUU. La ultraderecha supo también durante la pandemia de 2020 capitalizar el rechazo de amplios sectores de la población a la confabulación de los gobiernos con las grandes farmacéuticas a su dominación de clase, como fuerza hegemónica a los cambios reales. Un ejemplo que marca a fuego a estos fascistas es que las farmacéuticas ligadas a la oligarquía internacional, le negaron la vacuna contra el Covid-19 a Venezuela.

Los partidos socialistas o socialdemócratas con la crisis del petróleo 1973-1974, se transforman al neoliberalismo, abandonando su socialismo evolucionista por la limosna que da el Estado de Bienestar-capitalista para luego pasarse con petacas y bagajes a la derecha, en algunos casos a la ultraderecha PSOE, ex Concertación, etc., desplazando a los sectores derechistas históricos en el mundo (perfeccionado y aplicando su versión particular del neoliberalismo). En el caso de los posmodernos, el marxismo pasó a ser un metarrelatos anticuados, decadentes, anti libertad, ateísta, etc., con una retórica falsa dialéctica, es decir, de lo revolucionario se pasó a lo reaccionario y lo reaccionario pasó a ser revolucionario, es decir, un mundo de lo absurdo.

El marxismo para estos convertidos debía ser sustituido por un pensamiento impío, anti científico e histórico. Para el posmodernismo la realidad (lo que vivimos día a día) no es algo objetivo que se pueda conocer, sino una construcción del lenguaje. En esto, más que un intento burdo de desnaturalizar y separar al materialismo dialéctico e histórico para transformarlo en una suerte de quimera o paradoja al estilo del abuelo, una entropía (desorden) invertida o el intento inmoral, de clase de negar lo dialéctico e histórico, con meros metarrelatos creados en las cabezas de traidores y convertidos. Olvidando o derechamente pasando a llevar las leyes de la física cuántica que impiden tal paradoja.

Y agregan, la sociedad no está basada en el dominio del capital, la explotación y no existe la clase obrera (como fuerza motriz de los cambios revolucionarios), por el contrario para estos convertidos, son innumerables opresiones con nuevos sujetos sociales que hay que organizar por separado. Es lo que vivimos con el “estallido social” del 2019, en Chile un millón de demandas, que terminaron en el bolsillo de los onerosos del Congreso pinochetista, es decir, en nada.

Continúan con sus pseudo-argumentos, el poder está en todos lados y no tiene sentido la lucha por tomarlo, para eso está la política de los consensos, las mesas de dialogo o comisiones de trabajo, etc. Es decir, esa fue la doctrina de “principios, morales, éticos y valores políticos de la ex concertación”. La lucha por la toma del poder por un régimen socialista, carece de todo sentido democrático, esto debe ser sustituido por una engorrosa, zigzagueante, como perturbadora batalla por una “democracia de los acuerdos” o el intervalo de gobiernos cada 4 años dentro de las reglas de la oligarquía fascista.

Hay que precisar que el fascismo o neofascismo aparece como opción política a partir del estallido de la crisis mundial de 2008, apoyada en el descrédito y el resentimiento social provocados por los gobiernos socialdemócratas, mal llamados de izquierda. Porque son de la pequeña burguesía socialdemócrata o (partidos socialistas). Paralelo a esto, se da el desprestigio de los regímenes de facto de la democracia liberal, donde los gobiernos de extrema derecha gobernaban antes.

Su desarrollo como tal, tuvo lugar unos pocos años más tarde, después de intensos desengaños de las masas. El mundo popular, frustrado, desmoralizado política y culturalmente ante las grandes luchas sin avances concretos se encuentran impotentes. Considerando que fueron incapaces de ir más allá del capitalismo, pues carecían de organización, sobre todo de dirección política integral y una línea estratégica, (lo político-militar). Es más, muchos de ellos se transformaron en el garrote, en látigo, en el brazo de la hegemonía dominante, ahí tenemos el caso de Europa, fue tras grandes revueltas dirigidas por fuerzas que se presentaban a la izquierda de los partidos socialistas pero que nunca aspiraron a romper con las cadenas del capitalismo, ni a salirse del cuadro de los regímenes de democracia neoliberal.

En Latinoamérica-mestiza-morena el despliegue de la ultraderecha tuvo lugar tras el desencanto de la primera ola de gobiernos “progresistas”; Néstor Kirschner y Cristina K, Lula, Dilma, Lagos-Bachelet., Lenin Moreno, Luis Arce, y nuevamente en Chile, Boric, quien le abrirá las puertas al fascismo, vía parlamentaria, etc. Por otro lado, el candidato del fascismo, Kast tendría que cometer graves errores, como torpes acciones políticas electorales que podría cambiar la opinión de los ciudadanos en Chile, pero aun así, si Jara no presenta una alternativa al modelo político neoliberal, frente a la corrupción, la delincuencia, la zozobra, el miedo patológico a la delincuencia importada perderá la elección.

 


Es así que las masas se están quemando a fuego lento. La ultraderecha ataca la conciencia social de los chilenos, apoyada fuertemente por los medios masivos de desinformación y en redes sociales o (Fake News), convertidas en grandes plataformas de manipulación de masas que tergiversan la realidad, esgrimiendo el Negacionismo (violaciones a los derechos humanos) transformándolo en la consigna central del fascismo, los verdaderos amos de Chile. Transversalmente usan la falacia como arma social de destrucción de conciencias sociales, creando enemigos transversales desde lo vertical fascista, no es la burguesía tu enemigo hoy, es el inmigrante, el pobre con protección social, o el delincuente (lumpen proletario) para esto van a militarizar las poblaciones, los liceos, las calles, el transporte, etc.

Con una política de manipulación de masas, aplicando un adoctrinamiento sofístico, junto a los grandes medios, surgen los fascistas como la socialdemocracia neoliberal. Como  “representante del pueblo contra las élites y el sistema corrupto”, en el cual se encuentra en lugar destacado a la socialdemocracia, mal llamada de izquierda o pequeña burguesía, logrando un peso “moral y ético” e influencia considerable entre las masas, en especial entre sectores atrasados de trabajadores (en términos de conciencia política y clase), en particular entre los más precarios y explotados.

Pero cuando las fuerzas reaccionarias no logren aniquilar “esa escoria social”, creada por las contradicciones propias del capitalismo desigual, los convertidos, los que votan por el fascismo seguirás ganado 500 dólares, de los cuales te roban un porcentaje por las AFPs y salud (algo así como 87.900 pesos), terminaran ganado 480 dólares, aproximadamente), pero lo que no entiende la burguesía parasitaria, es que ese pueblo se dará cuenta que su miseria continua y no habrá enemigos fantasmas.

De la Editorial   

miércoles, 15 de octubre de 2025

Trump, segundo mandato, guerra total contra los pueblos y naciones...

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Por: Nikolás Friedman

Tercera parte  final

El regreso de Donald Trump a la presidencia, cuya característica esencial es su desprecio total a los principios fundacionales de la democracia o libre albedrio, la soberanía popular, el voto, la democracia indirecta con Trump va derechito hacia el fascismo-imperialista, pero en su fase terminal. El imperialismo estadounidense, la fase superior del capitalismo está llegando a su fin Trump, intenta revertir esta realidad de imperios, que surgen y caen con una serie de medidas coercitivas, autócratas, que sin duda es la base para llegar al fascismo como gobierno supremo unilineal, que llenara de sangre la calles de Estado Unidos, los barrios de las naciones indio-moreno, Americano, tratando de controlar militarmente a los pueblos dignos y soberanos.

Trump ha despojado de su ciudadanía, por decreto, a los niños nacidos en Estados Unidos y ha declarado inválidas las identidades sexuales de millones de estadounidenses, transgénero e intersexuales. Ha detenido y deportado a residentes documentados, sin ir más lejos al chileno que fue a renovar su carnet y fue detenido, hoy se encentra en calidad de detenido desaparecido, ha detenido a ciudadanos (estudiantes, profesores, etc.) no por cometer actos delictuales, sino por el contario es por su posición política, social y cultural contraria a los intereses del Estado autocrático. Que a través  del Departamento de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), ha  desaparecido de las calles a decenas de inmigrantes indocumentados, negándose a informar sobre sus identidades o paradero (detenidos desaparecidos). Como ha detenido y deportado a migrantes, sin el debido proceso, a una mega prisión o campo de concentración en El Salvador.

Estas acciones autócratas van en contra de leyes establecidas  provocando cientos, sino miles de demandas. Ante esta ola de abusos y medidas extrajudiciales, Trump disputa a los tribunales federales inferiores, en ocasiones desobedeciendo órdenes judiciales e incluso pidiendo la destitución de jueces cuyas resoluciones no le agradan. El desprecio de Trump por el debido proceso ha coincidido con otras medidas características de los regímenes autoritarios: intentar desmantelar el servicio civil del país, especialmente a través del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE), amedrentar a las universidades, arremeter contra los periodistas a la par inicia una campaña de propaganda estatal vergonzosa contra los grupos despreciados.

Suma y sigue

Pretende exponer antecedentes públicos, ampliamente masificados por los medios de comunicación es EU., y el resto del planeta. Acá veremos como Trump y su régimen autocrático de facto violan los derechos políticos y civiles todos los días, hasta contradecir su propia Constitución política, ataca a pueblos, naciones y continentes, “amigos” y enemigos, agrede a los países dignos con sanciones financieras, ataques armados directamente o usando a países títeres. Asesinando al multilateralismo, destruyendo los derechos humanos donde llegue con sus garras autócratas.    

En marzo, Trump sin ningún miramiento pisoteo una orden judicial al deportar a cientos de emigrados, que no habían cometido ningún delito, salvo el de llevar un tatuaje en un brazo, como si eso fuese delito, sin ser juzgados, secuestrándolos para ser deportados por avión al campo de concentración o “Centro de Confinamiento del Terrorismo en El Salvador”.

Sin ser identificados o avisados a familiares o embajadas correspondiendo, sin dar aviso de su detención ilegal por cierto. Mientras la fiscal general Pam Bondi los tildo de “terroristas” y entre ellos hay venezolanos, ­­que sin pruebas son acusados de ser miembros de la pandilla delictual “Tren de Aragua”, organización de fachada de los narcos-fascistas venezolanos y colombianos, terroristas de la CIA para encubrir sus fechorías y de paso general en los medios masivos de desinformación apuntando a la conciencia social de los individuos, en las redes sociales, medios en internet, televidentes, y radios, que detrás de esta banda estaría la dirigencia Chavista, para así asegurarse una invasión Venezuela.

Quienes son  arrojados a una cueva con barrotes modernos. Luego que Trump diera la orden y  apelara a  la Ley de Enemigos Extranjeros de 1798, Ley que fue usada en la Segunda Guerra Mundial, contra ciudadanos japoneses quienes fueron prisioneros en campos de concentración en Estados Unidos.

Mientras sucedía todo esto y una infraganti violación de los derechos humanos un juez, apelando a la violación del debido proceso de los prisioneros, decretó que los aviones regresaran a EU., Trump y su régimen de facto desconoció esa orden, justificando dicha acción en tribunales que; “las instrucciones verbales del juez no eran aplicables y que la orden escrita llegó demasiado tarde”. Esgrimiendo “que los  poderes ejecutivos del “Artículo II” de Trump relacionados con acciones militares fuera del territorio estadounidense, incluidos, al parecer, los traslados forzosos de inmigrantes a una prisión centroamericana, están más allá de la autoridad de cualquier juez”.

Detenciones, secuestros y desapariciones forzadas de cientos de detenidos, usando un instrumento político-jurídico, represivo el ICE. El 12 de marzo este instrumento político anuncia la detención de 48 inmigrantes, indocumentados en Nuevo México, reconociendo que más de la mitad no tenían antecedentes penales. Ahora luego de la querella de la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU), el gobierno “no ha compartido la identidad de ninguno de los 48 individuos detenidos”, así como tampoco ha revelado “dónde están detenidos, si tienen acceso a abogados, en qué condiciones se encuentran o siquiera qué agencia los está reteniendo”. 

Debo recalcar que la ACLU en un detallado informe denuncio las detenciones como “desapariciones forzadas”. Esta afirmación nos retrotrae al Chile de Pinochet o el de América indio-morena, en las décadas de los 70, 80, y 90. Tal aseveración es un impacto directo de bala a la cabeza de todas las legislaciones mundiales, en materia de derechos humanos. Por lo tanto lo que buscan Trump y su régimen autocrático de facto es dejar un mensaje perturbador, que es alojar en la conciencia colectiva de millones de seres humanos que son desechables, dejándolos desconcertados, turbados, generando un horrible horror.

Deportaciones forzadas desde Nueva York a las selvas de Panamá, este acto deleznable ocurrió en febrero pasado, cuando el régimen autócrata de facto de Trump a más 300 personas a Panamá, pero lo perturbador de esto era que ninguno era panameño. En su mayoría eran de países del Medio Oriente, África y Asia, quienes llegaron a EU., a pedir refugio. Trump en vez de reenviarlos a sus países de origen o bien devolverlos a la frontera con México, los condena sin juicio al ostracismo político, enviándolos a Centroamérica, donde muchos se negaron a ser repatriados por temor a venganzas, lo que significó que  100 de ellos fueran arrojados a una prisión en la jungla, cerca del Tapón del Darién. Gracias a la presión internacional estos seres humanos fueron liberados concediéndole una visa de 30 días para solucionar su situación.

Ahora, Guantánamo en un campo de prisioneros

Entre gallos y medianoche, con gran sensacionalismo, usando los medios masivos de desinformación Trump resucitó la estrategia fascista del régimen de facto de George W. Bush que fue de usar la base militar estadounidense en la bahía de Guantánamo, Cuba “como centro de detención ilegal” para ciudadanos de todos los continentes o seres “indeseables”, Trump ha convertido la base en un sitio de detención para deportados que su administración ha descrito como “lo peor de lo peor”, pero en realidad, en su totalidad son solicitante de asilo o seres humanos migrantes, en busca de una vida mejor. Gracias a las presiones de la ACLU, el régimen de facto de Trump, para variar de la noche a la mañana cambió de parecer y evacuó a todos los inmigrantes detenidos en Guantánamo, devolviéndolos a EE.UU., reservándose el derecho de exiliar allí a otros en el futuro.

No existe posibilidad alguna de ejercer el derecho a la libertad expresión o de solidaridad con los pueblos subyugados, con la llegada de Trump al poder. Tenemos cientos de casos documentados, grabaciones, videos, y películas, pero entre todos esto existe el caso vergonzoso e inmoral por el régimen autocrático de facto de Trump, con el  intento de deportación de Mahmoud Khalil, estudiante de posgrado en la Universidad de Columbia con tarjeta de residencia y esposa estadounidense, por su solidaridad en contra del genocidio en   Palestina, El régimen de facto, usando el argumento “de la seguridad nacional”.

A mediados de marzo, el ICE lo arrestó en Nueva York y lo trasladó a un centro de detención en Luisiana, donde enfrenta la deportación por orden del secretario de Estado, Marco Rubio. Como están las cosas en EU., es claro que todo termine en un tribunal de apelaciones, la única pregunta es cuál tiene jurisdicción: ¿El 5º Circuito conservador de Luisiana donde Khalil se encuentra retenido, o el 2º Circuito liberal de Nueva York donde fue arrestado?

No habían pasado una semana cuando Trump firmó una orden ejecutiva que pretendía acabar la ciudadanía por nacimiento para los niños nacidos en EU., de inmigrantes indocumentados, una acción contraria a una interpretación ya establecida de la Enmienda 14, así como a la legislación federal. Dicha orden ha sido bloqueada por tres jueces, resultando en una prohibición a nivel nacional. Los autocráticos apelaron ante la Corte Suprema solicitando que se reduzca o elimine la prohibición para permitir que la orden entre en vigor mientras los tribunales debaten su constitucionalidad.

Estas medidas no quedan ahí, y son un reflejo claro de las visiones fascistas en el mundo, autoritarios han atacado durante mucho tiempo a minorías como un primer paso hacia una represión más amplia, les recuerda estos actos a algún periodo negro de la humanidad como entre el 1 de septiembre de 1939, y 2 de septiembre de 1945. El principal objetivo político de Trump son los estadounidenses trans e intersexuales, este ha emitido media docena de órdenes ejecutivas dirigidas en contra estas minorías sexuales, afirmando, en contra de la ciencia, una supuesta “verdad biológica” de que solo existen dos géneros.

Es más ha llegado a tanto su discriminación que ha emitido órdenes ejecutivas impidiendo a las personas transexuales servir en el ejército, atacando con estas leyes ha atletas trans puedan competir en las divisiones femeninas de deportes o enviando a prisioneros trans a cárceles del género opuesto. Además, se ha negado la renovación de pasaportes a personas de género no conforme que optaron por ser designadas con una “X” (en lugar de Masculino o Femenino) ha intentado bloquear la atención médica de afirmación de género para menores trans, lo que se suma al intento de erradicar la discusión sobre disforia de género en las escuelas.

El régimen autocrático facto de Trump está atacando la financiación de la educación superior. La primera víctima ha sido la Universidad de Columbia, a la que ha arrebatado aproximadamente 400 millones de dólares en subvenciones como castigo social, por no haber aplicado un régimen draconiano sobre los estudiantes progresistas que solidarizan con Palestina, lo que Trump ha catalogado como fomento del antisemitismo. Cuando el semitismo, tiene su origen en cuestiones religiosas, también se usa para englobar a diversos grupos étnicos y culturales que comparten raíces lingüísticas y culturales en el antiguo Medio Oriente, como los árabes, hebreos, y otros pueblos, pero en su inicio, la expresión se usaba para clasificar lenguas emparentadas, pero luego se extendió a los pueblos que las hablaban y sus culturas.

Es decir, ser antisemita es un concepto más amplio y por ningún motivo o circunstancia se le debe relacionar exclusivamente con judíos, quienes hoy son los principales genocidas, terroristas que recurren al exterminio de un pueblo, como es Palestina. 

Es así que Trump usando la administración de subvenciones de Institutos Nacionales de Salud (NIH), está desfinanciando las unidades de investigación de universidades a nivel federal. Reduciendo a la mitad al personal del Departamento de Educación. Los recortes de financiación del NIH están paralizados por la orden judicial, y las universidades ya están ajustando presupuestos. Por ejemplo, la facultad de Medicina de la Universidad de Massachusetts revocó plazas para estudiantes de posgrado, y la Universidad Johns Hopkins ha despedido a casi 2,000 empleados.

Trump, está reescribiendo la historia, bajo la bota fascista, mientras sus críticos lo tildan de impulsar una  campaña autócrata de facto contra la “diversidad, equidad e inclusión” (DEI) como una iniciativa “neo-segregacionista”. Es tan grave esto, que Trump ha eliminado los requisitos para que los contratistas federales mantengan lugares de trabajo diversos, como ha destituido a las principales líderes femeninas y afroamericanas de las Fuerzas Armadas.

Más allá de eso, las agencias federales están eliminando menciones de minorías de sus sitios web oficiales. El memorial federal de Stonewall eliminó referencias a personas trans en el movimiento por los derechos LGBTQ+, ahora conocido allí solo como “LGB”. También se han eliminado de páginas web del Ejército el contenido sobre los “Navajo Code Talkers”, veteranos de la Segunda Guerra Mundial que demostraron que la fuerza se encuentra en la diversidad. Además.

Trump, tiene una visión única-geopolítica  a la hora de enfrentarse a la  prensa alternativa, que es seria, democrática y realmente informa. Al contrario de la prensa de los medios masivos de desinformación  hegemónica, tanto en EE.UU., América, mestizo-morena, África, etc., Trump trata a la prensa alternativa, en términos despectivos como estalinista en sus puntos de prensa por negarse a utilizar el nombre nacionalista, propios de los supremacistas blancos, muy blancos, pero pobres e ignorantes al obligar AP a referirse como “Golfo de América”, cunado en os hechos históricos es Golfo de México.

Esta lógica no es meramente antojadiza persigue imponer una narrativa autócrata. Ahí están los casos The New York Times, NBC News y NPR, quienes fueron prohibidos de los espacios de trabajo del Pentágono, se han  revocado suscripciones a medios como Político y Reuters en todas las agencias gubernamentales cerrando los medios financiados por el Estado como Voice of America.

Pero ocurre esto Trump, realiza una propaganda sucia, altera, baja y mañosa usando redes sociales de la Casa Blanca han creado una narrativa fascistas y nada de parcial subiendo videos de migrantes detenidos, donde se escucha el sonido de grilletes que estaban siendo preparados para un vuelo de deportación, el título era: ‘ASMR: vuelo de deportación de extranjero ilegal’”. Otro video incluía la canción “No tienes que irte a casa, pero no puedes quedarte aquí”. Sin importarle la propiedad intelectual de la canción.

Lo más perturbador de esto fue cuando Trump publicó un elaborado montaje de personas deportadas siendo recibidas por los esbirros en El Salvador. Las imágenes mostraban a guardias pretorianos, encapuchado sometiendo a los detenidos y humillándolos para quitarle toda humanidad a los recién llegados, tomándolos de los brazos, sometiéndolos doblándolos para que solo miraran el piso. Luego los veíamos afeitando las cabezas y barbas a los prisioneros, exhibiendo los tatuajes, como medios de pruebas.

Mientras que la portavoz de Trump, Karoline Leavitt, exclamaba a los inmigrantes indocumentados que se encuentran E U., a auto-deportarse para evitar ser parte de un futuro “video divertido”. El régimen de facto gasta 200 millones de dólares en anuncios ordena a los seres humanos indocumentadas que se vayan del país, de paso agradece al líder imperial, el “querido líder” Trump por su represión contra los inmigrantes.

Lo más grave de esto es que Trump, desnaturaliza a gobiernos, líderes para derrotarlos y asesinarlos, esto lo vemos cada vez que amenaza a organizaciones como Hamas, a Putin, a los dirigentes chavistas, acusándolos, falsamente e inmoralmente de cuanta mal aqueja a los norteamericanos. Y en esto hay que serios como claros. Venezuela según informes de oficinas contra las drogas ilícitas elaborados en europea y Estados Unidos, desde la llegada de Chávez al poder, no se ha producido un gramo de cocaína, o plantado marihuana. Pero aun así Trump los acusa de ser de una cartel de drogas imaginario “Cartel de los Soles”, inventa que el presidente Maduro envió enfermos mentales y grupos o pandilleros, como el Tren de Aragua, que en los hechos es el nombre usado por la derecha narco-fascista venezolana para justificar sus actos repugnantes y de terrorismo.

Asimismo el “premio” otorgado a Machado, un operativo de la CIA solo es un premio surgidos de la sangre del pueblo venezolano y los pueblos del mundo, solo es un simbolismo inmoral como decadente, que es entregado a asesinos, sociópatas desde  Henry Kissinger, el padre de la Dictaduras y Tiranías en Indio-morena, Americana, pasando por Barack Obama el destructor de países y pueblos humildes, un sim número de mal vivientes, todos alineados a la CIA. Sin duda todos caracterizados por ser anti rudos, anti Iraní, este caso anti chavistas.

ESTADO MEDIÁTICO AUTORITARIO O FASCISMO ENCUBIERTO

En resumen, la descalificación de una ideología es una forma de rechazo crítico que busca desmontar sus argumentos, desenmascarar sus intenciones y poner en evidencia sus posibles efectos negativos, con el objetivo de promover alternativas más válidas o justas. Cuando se descalifica una ideología, se está criticando y rechazando el conjunto de ideas, creencias y valores que la componen, generalmente considerándola como errónea, incompleta, peligrosa o incluso perjudicial. La descalificación puede deberse a diversas razones, como la falta de coherencia interna, la contradicción con hechos observables, la promoción de la desigualdad o la opresión, o la negación de la realidad. 

Es por esto que no podemos cerrar el artículo sin mencionar a la Jerusalén de los autócratas, sin duda fue Italia, con sus políticas económicas fascistas, sociales y estructurales durante el periodo 1922-1943. La etapa entre 1922 y 1928 que abrieron las puertas a la Gran Crisis del 29, cuya esencia u orientación fue liberal. A partir de 1929 se agudizan las políticas autócratas que buscaban FASCISTIZAR la economía italiana, haciendo énfasis en la arquitectura institucional, corporativista, como una serie de nuevos ministerios, secretarias, etc., o nuevos entes del Estado con raras runas difíciles de leer y entender. Una suerte de disgrafía orientados al establecimiento de una economía autárquica donde se realizan análisis de la economía de guerra, enfatizando las razones de sus limitaciones, etc.

Benito Mussolini, ejerció el poder como primer ministro del Reino de Italia desde 1922-1943, con el armisticio con la coalición aliada, formada por Reino Unido y Estados Unidos. Mussolini, es liberado por fuerzas especiales de paracaidistas alemanes desde la prisión del Gran Sasso, región de los Abruzos, este crea un gobierno en el norte de Italia, tutelado por los nazis de Hitler, Gobierno de facto conocido como la República Social Italiana,  cuya capital, la pequeña ciudad de Salo. Con esta medida el fascismo pretendió convertirse en una tercera vía, entre el comunismo soviético y el capitalismo liberal occidental, cuya concepción política nunca fue lo suficientemente seria, científica, y constitucional, solo fue una suerte de acción política panfletaria, esencialmente callejera que buscaba el reclutamiento de sectores populares marginados de todo, administrando al Estado a través de entes fuertemente reguladores y el control de las colonias sometidas.

Su característica primaria fue, el estímulo y profundización extrema de nacionalismo buscando una suerte de entroncado entre sus ideas con la mente de los desdichados y rechazados, la idea de que los italianos “eran un pueblo predestinado a la grandeza”, usando su glorioso pasado, que incluía haber sido la base del Imperio romano, las Repúblicas marítimas (Venecia y Génova, entre otras) y el Renacimiento. Agregando unas medidas geopolíticas que buscaban el objetivo de declamar un espacio vital alrededor del mar Mediterráneo, un nuevo Mare Nostrum, lo que fue el Imperio romano, en consecuencia a esta visión impulsan el culto al antiguo Imperio romano.

Es por esto que esta construcción política vertical se transforma en un ritual civil-mesiánico (lo místico). Es más, las milicias fascistas se organizan siguiendo el patrón de las legiones romanas. El fascismo, como una expresión anticientífica, rechazara vehementemente la lucha de clases, que bajo su concepción política debilita la nación y la sustituyéndola antojadizamente por el concepto “colaboración de las clases sociales”, cuya esencia es la unidad racial y cultural del pueblo, pueblo que jamás fue aceptado como clase (sujeto de la revolución), sino por el contrario, como instrumento complementario al fascismo, como un escalón social para lograr visibilidad, mientras los fascistas con las masas marginadas, obtendrían el poder. Así fue, hasta que esas mismas masas terminaron con este invento social ahorcando a Mussolini, en una plaza de Italia.

El desarrollismo económico y la organización corporativa de la sociedad van a constituir los elementos vitales para hacer de Italia una potencia global, imperial. Es así que el fascismo procura de lo parecido, pero no iguales en el campo sociopolítico, y cultural. Rechazando la lucha de clases como forma de control político, porque eso echaría por tierra se tesis central en que los de bajo (mayoritarios) son iguales con los de arriba (minoritarios), rechazando el parlamentarismo y la democracia levantando fuertemente la intervención del Estado en la economía para “mejorar el nivel de desarrollo sociocultural” a costa de las mismas masas.

A través de un elaborado plan político social, de agitación, movilización y politización de la población ignorante, pobre, como marginada en todos los sentidos, salvo el de servir a Dios, sus Amos y por cierto la Ley. Los fascistas manipulando las terminologías rebuscadas o de izquierda llegaron a usar esto concepto; “nacionalizar a las masas”, como forma para llegar a ellas, pero esto es irremediablemente un contra sentido, esto es de clase con los cuales se persiguen objetivos políticos de clase, la toma de poder para as masas y su instrumento político. El concepto histórico-científico es la “privatización de las masas”, por parte de la clase dominante.

De la Editorial

miércoles, 30 de julio de 2025

El fascismo distorsiona la realidad, hay que demoler sus prácticas, su violencia, su exclusión y manipulación de las masas. Como, con la resistencia, y acción revolucionaria …

 

De la Garrapata en la Webs

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Por: Nikolás Friedman

Expuesto esto, segunda parte

Es bastante escalofriante, sí. Jefferson sostenía que la formación de una aristocracia natural – que debía sustituir a la aristocracia con linaje que venía de Europa – dependía de saber elegir a la mujer correcta (Nancy Isenberg)

Para vislumbrar el fascismo, sus expresiones, sus formas, primero hay que entender que es una quimera, un desvarío, una falla en la humanidad que camina por el lado del psicoanálisis que ni la historia, ni las ideas o las concepciones políticas son suficientes para comprenderlo.

Hay que tener presente siempre sus representaciones, sus prácticas, su constante reinvención y su capacidad para canalizar los sentimientos de las capas populares menos ventajosas en términos integrales. Hay que deducir que en todas las sociedades humanas existe un imaginario-colectivo falso, muchos seres humanos, ciudadanos, y pueblos han encontrado en el fascismo un cobijo. Viéndolo como un acto-reflejo, frente al arquetipo social vertical, un máser óptico, una válvula de escape exaltando la “grandeza pasada” o lo que puedes alcanzar que emerge del oscurantismo oral, pseudohistoria, pseudocientífico solo es alegoría y falacia verbal. 

Slavoj Žižek no solo critica el fascismo en sí, sino también en las formas en que se manifiesta y se disfraza en la sociedad contemporánea, lo ve como un síntoma de problemas más profundos en la sociedad, como la alienación, la falta de sentido humano, por cierto, la búsqueda incesante de culpar al otro, al diferente, el chivo expiatorio. Sin duda el fascismo surge en contextos de crisis económica y social, donde la lucha de clases es distorsionada, y ese descontento se dirige claramente al reclutamiento de grupos sociales minoritarios, como diferentes en las capas medias empobrecidas.

Žižek profundiza en la necesidad de un ataque constante, fuerte y claro a las estructuras que son el sostén del poder de la ideología que respalda al fascismo, a la cual no debe verse de forma superficial, por el contrario este ataque debe ser lento, pero firme porque en esa lucha, en ese ataque está la educación de las masas, por eso esa arremetida debe ser didáctica, formativa, organizativo y por cierto revolucionario como herramienta de formación política de clase para terminar con el fascismo.

Esto solo se logra atacando al fascismo, en términos de clase. Paralelamente, se debe esclarecer y profundizar las causas profundas del fascismo como fenómeno sociológico y antropológico y psicosocial en la sociedad, sobre las masas. En resumen la lucha antifascista no solo debe darse en el plano de las ideas, en las elecciones de todos los espacios electivos, democráticos, en los sindicatos, en los medios masivos, las redes sociales, en las organizaciones de los territorios, en los jóvenes, en la calle, etc., sino también en las familias, en las iglesias, en la sexualidad, la batalla contra el fascismo está en las ideas, en los principios.

Pero esta batalla debe darse esencialmente en la cultura, en el diario vivir. El fascismo desde una perspectiva psicosocial, enajenante que privilegia los aspectos culturales y antropológicos de los sin causas, sin clase, los alienados por la economía y la sociedad que encuentran en su seno, un espacio de convergencia, encuentran su tiempo, su lucha, por ende su forma de gobierno, un régimen autocrático de facto, de los sin voz.

Los que no encajan ni en ideologías e instituciones, son permeables por la historiografía tradicional del nazi-fascismo, completamente orientada a hacia una dimensión política enajenante, eres parte de un proyecto, pero a la vez eres una paria, eres un pilar fundamental de los regímenes fascista de facto, pero a la vez no eres nada, socialmente escribiendo.

El rasgo sobresaliente de esta desviación propia de las concepciones anticientíficas del nacionalismo, tiene respuestas antropológicas y sociológicas, que vemos en la historia de la humanidad como desviaciones mesiánicas y religiosas hasta tocar los pensamientos políticos, como es la pseudo-ideología völk la cual en su esencia misma es el rechazo a toda forma de desarrollo integral humano por eso su tenaz rechazo a la Ilustración.

El nazismo-fascista se reinventa una y otra vez, su interpretación se presenta siempre como una versión nueva, pero nazi-fascismo, neo nazi-fascismo, y nazi-fascismo renovado al fin del día es, fascismo. Pero es la misma canción de guerra de los desalmados los sin voz, orientada hacia la antropometría y la cultura como forma de exaltación a lo divino, a lo superior, la busca de una figura equivalente a “dios”, que tampoco existe, solo es herramienta de confusión, más que a la búsqueda de la política como tal.

En diferentes momentos de la historia alemana, el concepto de «Völk» ha sido utilizado para justificar tanto movimientos nacionalistas como políticas de exclusión, ignominias negativas, socioculturales y políticas. Los nazis usaron fuertemente este término en pleno siglo XX, una expresión, que más parecía una demarcación con alambrada de púas incluida, en todos los términos del diario vivir. Que fue utilizado por el régimen de facto, nazi para promover una ideología racista y excluyente.

Esto implica un fallo científico en el seno del humanismo, es una conclusión opuesta, tergiversada de la realidad humana, propio del nacionalismo y la visión völk no estaría ajeno a esta desgracia humana que vimos desde las primeras sociedades humanoides, protohumanas, las sociedades sumerios, las sociedades o (religiones abrahámica), el Islam, judía, judío-cristina, cristiana-protestante y evangélicas. Donde un grupo de mesiánicos arrastran a individuos y pueblos a una suerte de coma-social cuya esencia se centra en la creencia que son seres “iguales”, es él quiebre de lo cultural como desarrollo mismo de los pueblos y la humanidad. 

No entendiendo estos sujetos que están siendo usados tiranizando un discurso de rechazo a lo foráneo, al inmigrante o migrante, al que piensa diferente. Esto sin duda, para los nacionalismos es el surgimiento de un pueblo propio, único, universal definido por una ascendencia de clanes, religión, raza y cultura e idiomas comunes. El deseo enfermizo, vertical de una población uniforme, mediante la exclusión de lo extranjero, es decir, al fascismo.

Lo que significa que los pueblos se convierten en sujetos sociales individuales, selectivos, pero colectivos en sí mismo, constituyéndose como valor jerarquizado unilineal, a las ves alienadas a otros pueblos que de una y otra forma fue la forma DONDE la humanidad, las sociedades humanas se dieron un orden y respeto.

Para los fascistas-nazis, los que no son parte del völk, son intrusos, son enemigos a ellos, por eso la necesidad antropológica por parte de los nazis del uso del término Völk, para diferenciarse del resto. El cual es usado cuando se refiere para calificar “multitud” o “masa de la población” (en siglo XVIII), mientras que el concepto de “pueblo” se expresaba y se enuncian en estos días con el latinismo “nación”. El uso de “nación” en este sentido fue reemplazado por «völk» después de 1800, explícitamente en el contexto del nacionalismo alemán emergente.

Lo que implicó una nueva definición o axioma latinista, “un pueblo, un reino, un líder”. Lo que más tarde Hitler y sus acólitos definirían como el lema de la Alemania nazi. A partir de los años setenta, las derechas empezaron a explorar, con el beneplácito de la “autoridad”, la escuela de Frankfurt, la dialéctica negativa, no en el plano estrictamente filósofo, sino desde el punto de vista de la historia de la cultura.

A medida que el nacionalismo se derrumbaba o se integraba con las concepciones burguesas, los anticientíficos como antidiálectico derechistas, quienes se niegan el diálogo, (odian la diferencia, lo opuesto) veían y siguen viendo en la formación e intercambio cultural, social y político humano, en la educación, en él auto perfeccionamiento forjado como valores universales que vienen de la Ilustración, como valores propios del avance de las sociedades humanas como hostiles.

Pero para los antidiálectico esto los dejaba en un segundo plano o al campo de los outsiders (fuera de), es decir, alguien que está fuera de un grupo, organización, partido, raza, religión, y sistema social, esto es considerado directa y abiertamente como un enemigo, un extraño del «völk», es así como empiezan a surgir las formas del fascismo. Ahí el odio que profesan la extrema derecha o fascistas a la corriente sociocultural «woke», que basa su pensamiento en la conciencia sobre las injusticias sociales y la discriminación, especialmente en temas de raza, género y orientación sexual.

Su origen viene de las comunidades afroamericanas, para referirse a la conciencia sobre la discriminación racial. Con su desarrollo y el paso del tiempo, al llegar a otros espacios de lucha se extendió a otras áreas de la lucha por la justicia social y la desigualdad, dando a luz a fuertes movimientos sociales.

Acá dos ejemplos del razonamiento fascista, en el plano político, se refiere a candidatos o figuras políticas que no provienen de los partidos tradicionales y se presentan como una alternativa para seguir manteniendo el orden establecido o la hegemonía de clase a través del establishment político, la elite, el «völk». En lo sociocultural son personas que no se identifican como pares, iguales si nos basamos en las condiciones humanas desde su inicio. Ya que la especie humana no fue solo una vara, fue un árbol genealógico que fue desarrollándose y mutando con el ir y venir de los siglos, milenios, y eones, tiempos geológicos o cosmológicos.

Unos avanzaron otros desaparecieron biológicamente, por enfermedades, hambre, climas peligrosos e inhóspitos dificultaron o incluso imposibilitaron la vida humana y la supervivencia, apartarse antropológicamente del resto de los grupos humanos-sociales que los caracterizo; su raza, su idioma, sus religiones, su cultura, su estructura social. Hoy divididos por concepciones políticas amorfas e ideológicas anticientíficas que dan vida a partidos políticos derechistas, fascistas.

Por eso la necesidad de los fascistas de desnaturalizar al opuesto a eso se refiere la dialéctica invertida los «völk» no aceptan los grupos o sociedades socioculturales que son la esencia de la humanidad, mientras ellos pretenden someter desde la periferia de su sociedad capitalista enferma. El nacionalismo moderno nace de la Revolución Francesa, y su encuentro con la sociedad de masas, al final del siglo XIX, había plantado las bases para el nacimiento del fascismo después de la ruptura de 1914 (Primera Guerra Mundial).

Así, el fascismo encarnaba el rechazo de un cierto legado filosófico y cultural de la Ilustración, pero, al mismo tiempo, prolongaba y radicalizaba otros rasgos constitutivos como la instrumentalización o manipulación de las masas, los que los fascistas denominaron (la nacionalización de las masas) o la “privatización de las masas” que sería lo correcto.

Por qué a diferencia de comunismo revolucionario, las masas son las que hacen la historia, es el soberano en cuál (reside el poder), en el fascismo las “masas” son el aderezo, son las que sustentan al fascismo para que gobiernen las fracciones de la oligarquía. Trump, un autócrata económico un fascista de facto, disfrazado de demócrata, porque sus palabras, sus términos tienden a sonar diferentes, pero es fascismo y entre un régimen de facto autocrático tienen mucha similitud política e ideológica, como cultural. 

El general estadounidense John Kelly, en una entrevista expreso, refiriéndose a Trump “su preocupación de que el expresidente pudiera cumplir con la definición de fascista”. En el medio de New York Times, Kelly volvió a repetir su preocupación respecto a Trump “este gobernaría como un dictador si se lo permitieran”. Frente a esto Trump responde, con sus groserías habituales, con mucha soberbia, de clase que suele caracterizar a los emperadores. En la red social Truth Social, Trump responde a Kelly “era un degenerado… que se inventó una historia motivada por el Síndrome de Trastorno de Odio por Trump”. Pero el mismo vicepresidente J.D.Vance, nombro a Trump, “el Hitler de EUA” en un mensaje de texto interno.  

Lo interesante de esto es que Kelly utilizo al definir al fascismo, pensando en Trump en términos muy académico, con un exagerado asentó, entendiéndose que la frase fascismo es un término amplio en el sentido de la palabra, pero su significado es claro a la hora de realizar un ataque a un oponente político. Detallando al fascismo como; “una ideología y un movimiento político autoritario y ultranacionalista, de extrema derecha.

Caracterizado por un líder dictatorial, una autocracia centralizada, militarismo, supresión forzosa de la oposición y una creencia en una jerarquía social natural”. Es lo más cercano que podríamos escuchar de un general estadunidense, respecto a la definición de fascismo, refiriéndose por cierto a Trump.

El profesor de historia Federico Finchelstein, de New School for Social Research, ha caracterizado al fascismo “como una ideología política que abarcaba el totalitarismo, el terrorismo de Estado, el imperialismo, el racismo y, en el caso de Alemania… el Holocausto”. En síntesis Trump es un autócrata económico, un déspota oligárquico de facto, hay que agregar que los historiadores llevan años analizando si el término fascista es aplicable a Trump.

En el 2015, en una entrevista con una periodista de VICE, la profesora de Historia de la Universidad de Cornell Isabel Hull afirmó que Trump “no tenía suficientes principios como para ser un fascista”, pero esa demarcación en términos académicos no es precisa. Es más es ambigua por qué simplemente no es categórica su explicación, más bien lo definido como un “populista Natívitas”, olvidando que el fascismo no tiene preferencia por personas, países, sexos, colores políticos, religiones, si eres pobre, rico, etc., vive en quienes lo impulsan.

Federico Finchelstein escribió un libro entero para explicar la diferencia entre el fascismo histórico y el populismo contemporáneo. Si bien comparten muchas características, sostuvo que el fascismo es una forma de dictadura mientras que el populismo funciona dentro de los límites de la “democracia”, pero me pregunto, ¿hay democracia en los Estados Unidos? Esto tiene una rotunda respuesta, No.

Por qué ir a votar cada 4 años, no es sinónimo de democracia, esa es una carterista de ella, no confundirse. En esto podríamos estar de acuerdo, pero para Trump, solo es cuestión de tiempo, recordemos que el tiempo, los periodos históricos, la democracia misma, son relativos, su defensa está sujeta a los intereses de clase de cada populista. Timothy Snyder, profesor de Historia y Asuntos Globales en la Universidad de Yale, ha afirmado repetidamente que “Trump es, de hecho, un fascista”, y recientemente le dijo a Vanity Fair que los estadounidenses podrían simplemente adaptarse silenciosamente a la “banalidad” de la tiranía.

Ahora por cuestiones de espacio para no explayarnos tanto en nuestro análisis, nos colgamos de las opiniones de algunos historiadores, que para ellos el punto de inflexión clave que marco el paso de Trump al fascismo, esto podría decirse que fue el 6 de enero de 2021. Cuando Trump incita a sus partidarios a atacar el Capitolio estadounidense, para evitar que Joe Biden tomara el poder, por vía del voto (soberanía popular). Si volvemos a unos párrafos atrás, a la pregunta si, ¿hay democracia en los Estados Unidos?, cuál es tu respuesta.

En respuesta, Finchelstein escribió un artículo de opinión en The Washington Post en el que argumentó que “Trump había superado el campo populista y ahora estaba asumiendo el manto fascista como una amenaza definitiva para la democracia”.

Es más, es una intimidación clara “en todo el orden consagrado en la constitución estadounidense, y un ataque claro a las instituciones, es decir, la separación de poderes y al mundo”. Estados Unidos creó su propia aristocracia, sus “presidentes” se han convertido en una especie de figura real, con una constitución añeja, podrida, de terratenientes ex esclavistas, con una economía agraria, que representa más a los clanes financieros o las dos fracciones de la oligarquía, que a los ciudadanos anglosajones.

Robert Paxton, profesor emérito de Ciencias Sociales de la Universidad de Columbia en la Universidad Mellon, también cambió de opinión y escribió que “la etiqueta (fascista), ahora parece no solo aceptable, sino necesaria”. Paralelamente, Ruth Ben-Ghiat, profesora de Historia y Estudios Italianos en la Universidad de Nueva York, a pesar de sus estudios connotados, ella tiene una visión por lo menos peculiar del pensamiento político de Trump, dejando de lado los hechos históricos-científicos.

En su ensayo describe que “en algunos sentidos, la etiqueta de fascismo es demasiado reductiva para Trump” porque “elogia a los dictadores comunistas tanto como a los líderes fascistas”, pero “no cabe duda de que Trump ha planteado un nuevo escenario y un nuevo contexto para las ideologías y prácticas fascistas”. En síntesis, para que exista un fascista necesariamente deben tener vasallos.

Trump entendió esto claramente y dirigido su discurso “a hombres blancos de las capas medias”, que tienen miedo a perder su estatus. Trump, un multimillonario representante de la oligarquía, el 1% más rico del país, en sus discursos habló de la “basura blanca”, realzo su malestar social y reivindicó su estilo de vida, tal cual como se ha desarrollado la oligarquía fascista estadounidense por 400 años. Así, surgen vasallos, admiradores, y cómplices, por cierto, un pueblo a quien dividir para someter.

Al usar la frase reductiva lo que busca es amarrar con cadenas, sus objetivos políticos generales con las necesidades individuales de cada sujeto. Uno podría pensar que está incurriendo en reduccionismo político, más cuando se está hablando de un fascista al cual se pretende describir, presentar a un sujeto como Trump, como algo escueto es irse por la tangente para no enfrentar la verdad, apelando a términos de manera muy simple, demasiado simple por parte de Ben-Ghiat, cuando a la vez le doy una categoría especial o peculiar.

Si con esto se pretende mostrar como una cualidad política a lo menos es torpe, es más es una forma de no enfrentar las cosas con claridad recurriendo a metáforas, antihistóricas (que se oponen tenazmente a la historia, que contradice los hechos históricos o pretenden imponer su historia oficial, que niega los principios tradicionales de la historiografía), como anticientífico propias de la escritura distorsionadas, manipuladas, escritas en metáforas, alegorías o ficciones anales. Como ejemplos, la narración oficial de los grupos hegemónicos, la biblia que te llevan o arrastran a entender de forma subjetiva, mecánica, indiscutible un hecho, un suceso o en este caso un comportamiento político, histórico y científico.

Lo trágico cómico, para esta distinguida profesora es que la dictadura, es dictadura para los pueblos, no importando la mano que sustenta el garrote o la bota, cuando es una categoría de clase.

Para caracterizar un sistema, en este caso al fascismo existen categorías políticas, que no es otra cosa que observar a los grupos que le adhieren y apoyan, las formas de organización, autocrático, cuando definen su enemigo a exterminar, la clasificación o tipologías que usan para analizar el ámbito político, basadas en falsos criterios históricos, como la ideología, el fondo y forma de su gobierno, el ataque al Estado o bien la búsqueda de incesante de reducirlo, la participación ciudadana como simples adornos de su gobierno de facto.

El elemento de clase que los une o no, la estructura política de su gobierno, democracia indirecta (oligarquía fascista, muchos partidos, el gobierno de los ricos para los ricos, es decir, capitalismo salvaje). El sujeto social e histórico del fascismo son las capas medias bajas, que una vez que logran permearlas y manipularlas, las dirigen a los opuestos, siendo usados como el garrote o bota fascista de los cambios, sin mayor protagónico que la confrontación social de clase.

Por cierto, en la forma de gobierno fascista, hay que fijarse en los objetivos políticos estratégicos que persiguen, etc., estos siempre son de clase, la oligarquía fascista versus la clase trabajadora revolucionaria son elementos claros a la hora de ejercer gobiernos o regímenes fascistas de facto. Trump ha promulgado políticas fascistas en la medida que las instituciones estadounidenses van cediendo va adquiriendo una superestructura amorfa que es una característica esencial del fascismo en todas sus formas, colores y batallas.

Veamos

El Intentó anular la elección a la presidencia, atacando la democracia y la soberanía popular, nombro jueces a la Corte Suprema para que anularan el fallo Roe v. Wade, que consagra los derechos humanos y civiles de las mujeres. La Corte Suprema de los E.U., en 1973, consagro el derecho a la privacidad de la Constitución, es decir, se protegía el derecho de una mujer a abortar antes de que el feto fuera viable, pero el 2022, la Corte Suprema anuló este fallo. Gracias a las presiones políticas inmorales de Donald Trump, quien alentó a extremistas-fascistas, antiaborto a que negaran a las mujeres y parejas el derecho a decidir sobre sus cuerpos y sus vidas.

Invento trincheras procesales adicionales para impedir que los inmigrantes solicitaran asilo en Estados Unidos, propias de las leyes raciales fascistas. También amenazó con desplegar al ejército, a las fuerzas del orden para atacar a los oponentes políticos, impulso la detención ilegal de emigrantes, sin cargos judiciales, ni en E.U. Ni en su país de origen o en el caso de El Salvador, donde se construyó una cárcel o campo de concentración, con dólares de contribuyentes estadounidenses, prisioneros secuestrados desde E.U.

Quienes son secuestrados a dicha prisión son confinados en celdas pestilentes y estrechas, son sometidos a tratos inhumanos, a duras golpizas, y torturas, sin derecho hablar, ni siquiera apoyarse en las rejas, sin agua (beben agua con la cual se bañan) y alimentos, en resumen es una prisión política que busca quebrar la voluntad del detenido, ESO ES fascismo. Donde Bukele entierra a los opositores políticos acusándolos de ser parte de grupos terroristas. Los inmigrantes venezolanos en E.U., son detenidos por solo hecho de tener un tatú o tatuaje en el cuerpo, con lo cual los relaciona con grupos delictuales o “terroristas”.

Trump atacó algunos de los estudios de abogados más grandes y poderosos de E.U., aparentemente por la única razón de que actúan para clientes que se han opuesto a su gobierno. Generando molestias del presidente del Tribunal Supremo, John Glover Roberts Jr., quien le recordó al presidente que E.U., “no resuelve sus disputas, diciendo que el proceso normal de revisión de apelaciones existe para ese propósito".

Esto obligó a Tom Homan, principal asesor de Trump, en materias de inmigración, en cadena de ABC News declarará “que la administración acataría las resoluciones judiciales sobre el asunto”. Pero a medio año del 2025 esto no se cumple. Trump expulsó del Pentágono a periódicas y organizaciones de noticias consolidadas, restringió el acceso de la Associated Press a los actos de prensa y tomó el control del grupo de prensa de la Casa Blanca.

Al mismo tiempo, canceló 400 millones de dólares en contratos federales con la universidad de Columbia, esta cedió a la presión autoritaria de Trump, solo a minutos de que venciera el plazo impuesto por el gobierno.

Trump tiene amenazado con su Gestapo a todos los poderes del Estado, Estado reducido mes a mes, al sistema judicial, los medios de comunicación, las universidades que son pilares de la democracia estadounidenses. Es un ataque directo a las instituciones por parte de Trump, que busca imponer un gobierno fascista atacando cualquier contrapeso al poder todopoderoso de su gobierno. Y lo que es peor como peligroso, el Tribunal Supremo de Estados Unidos, “dictaminó que Trump, es casi totalmente inmune a ser procesado mientras lo hace” o lleva adelante sus objetivos políticos fascistas.

Lo más grave que hemos escuchado de Trump, estos días, es que a la pregunta de una periodista, que si él respetaría la constitución de E.U., este respondió “que no sabe si respetará la Constitución de Estados Unidos como presidente”.

De la Editorial   

lunes, 19 de mayo de 2025

fascismo guerrerista, sustentado por las masas

De la Garrapata en la Webs

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Por: Nikolás Friedman

Esto es esencialmente que se entienda, que todas las formas de fascismo son las tiras del mismo cuero, como diría la canción de Quelentaro. En las ramas, pensamientos y corrientes del nacionalismo, el cual se reinventa, zigzaguea, camuflándose para avanzar de la mano de las nuevas realidades que están en constante cambio político-social. Paralelo a esto, una sociedad, que se expresa de todas las formas posibles, se articula en las redes sociales, en los actos deportivos, musicales, callejeros, en las riñas, en la violencia sin sentido que vemos día a día.

Una sociedad que trata de hacerse escuchar, pero a la vez no comulga con el orden establecido, como las instituciones claves de la República. El Congreso, los partidos políticos, la justicia, las fuerzas represivas del orden, pero al mismo tiempo se encuentran mudas y en silencio; estamos viendo en una suerte de trance histórico que es el reflujo de las masas, luego del 18 de octubre del 1919, un periodo prerrevolucionario que en sus inicios fue intrínsecamente individualista, cada cual por su consigna, su lucha su enemigo.

Esta nueva concepción del fascismo es esencialmente confusa, alienadora, y narcisista, pero a la vez seductora en su forma, pero de fondo es enajenadora, la cual te desconecta de la realidad, transformando este aspecto en un catálogo de corrientes reaccionarias fascistas que se expresan en la vida política del país, por cierto en el Congreso. Los fascistas gastan fortunas en el estudio de los procesos sociales, creando instituciones, ONGs y fundaciones para aprender de sus errores y los aciertos de otros que les permiten ir adquiriendo la experiencia integral necesaria para acceder al control de una franja sociocultural importante de las sociedades de hoy, no importando edad, género, condición social, color de piel, etcétera.

Así han logrado ampliar sus bases de sustentación social como de control de clase en América, indio-morena, África, Asia, Europa y Oceanía. Las fuerzas reaccionarias hábilmente han modificado su lenguaje para presentarse ante las masas empobrecidas como iguales, luego dando un paso importante reclutando “líderes” en el seno mismo de las capas populares y sectores medios. Ahí están algunos casos claros del populismo fascista o demofascismo: el Führer y el Duce, Pinochet, Trump, o el traficante y secuestrador de seres humanos, Bukele, quienes captaron a las masas usando el populismo.

Las relaciones sociales de las castas parasitarias de la burguesía mundial usan festivales, carnavales, fiestas masivas, apoyándose en la radio, la TV, la música, las películas, los medios masivos de desinformación, o redes sociales. Usando a los pobres y esforzados habitantes de pueblos costeros, urbanos y rurales del país (sacándolos por las pantallas de la televisión), para usarlos como plataformas ideológicas de su cultura fascista. Aprovechando sus programas mediocres y enajenadores (que nublan la conciencia social y política de las masas), de paso los fascistas, usando sus bases doctrinarias, atraen a vastos sectores populares, solapadamente, para llevar adelante sus objetivos políticos estratégicos de dominación de clase.

Ya no es el rico que le paga a un político para que defienda sus intereses de clase en los parlamentos; ahora reclutan a sus esbirros de la clase baja y capas medias que, apoyados por las masas estos esbirros asuman la defensa del fascismo, creando leyes regresivas y represivas en el Parlamento que terminan atacando a sus mismos votantes. Estos esbirros salen en los medios masivos de desinformación, en las redes sociales, defendiendo con dientes y muelas al fascismo. Desatando con furia de “clase”, sus reglas del juego para terminar imponiendo su modelo de vida a todos.

Son personajes que hoy en día son de origen ordinario, que no vienen de alguna fracción de la oligarquía, sino, por el contrario, son populacheros que surgieron desde abajo, o captados en reality shows o programas pseudoculturales de TV; ahí están Milei en Argentina, Zelensky en Ucrania, Barriga, Longton, Ramírez en Chile, todos furiosos anticomunista.

Extraños, como curiosos personajes captados por los fascistas, no por las vías tradicionales de formación académica de las élites dominantes; estos han sido descubiertos en las calles, en la TV, en los programas basura, usando como eje de ese reclutamiento los medios. En el diario, ir y venir de los fascistas. En especial en las campañas políticas, cuando se genera el acercamiento con las masas empobrecidas, sin conciencia de clase como política, contactos que surgen de las alicaídas democracias parlamentarias de la burguesía nacional como internacional; es más, este fenómeno de clase viene desde las conflagraciones mundiales.

Estas alteraciones sociopolíticas surgen desde las guerras mundiales, derivadas de las crisis económicas; es cuando el fascismo absorbe e introduce en la lucha política el concepto del ciudadano de a pie, la técnica psicológica del autorreflejo con las masas. Porque el orden social, injusto se mantiene con la Ley, las armas, sables o lanzas que da el Estado como instrumento político hegemónico de clase, basados en la dominación y el poder. Con años el fascismo entendió que usando la psicología de masas sobre la población, se avanza. Es “seguridad o democracia”, “orden o libertinaje”, usando las políticas de los consensos o la conformidad, el mal menor.

Sin duda esta teoría le ha permitido al "demofascismo" (democracia y fascismo). Encubrir una forma de gobierno o un sistema político donde se mantiene el icono de una democracia, con elecciones, libertad de expresión, justicia, etc.) Como forma, pero de fondo se aplica un proyecto autoritario, populista, ilegal y desigual, donde el demofascismo corrompe los valores y principios democráticos. Usando  las masas, pero a la vez reprimiendo a los rebeldes, pobres y desposeídos.

Esto lo observamos en los años 20, con mucha fuerza en adelante. Este periodo histórico se caracterizó por ser el punto de inicio en la desviación ideológica del nacionalismo, que marcó la metamorfosis antropológica en el seno de Europa, las guerras en sus formas más oprobiosas que habían banalizado la violencia, la muerte. Esto lo vimos en los Estados Unidos (no es un país) a la hora de enajenar las tierras y eliminar a la población nativa; lo vemos todos los días y por años cuando el nazismo fascista israelí asesina, mutila, quema, roba órganos, desaparece los cuerpos de cientos de miles de palestinos. Esencialmente niños, para así quebrar la voluntad de lucha de los padres de ese pueblo.

Surge así, este oscuro periodo histórico donde el nacionalismo termina enajenando al sujeto social, alienando a la humanidad, acostumbrando a las masas a la masacre de la trinchera, como en la industria con la sobreexplotación del obrero o esclavos, con salarios de esclavitud, es decir, la muerte anónima de las masas. Es aquí donde la doctrina reaccionaria del pensamiento político nacionalista da luz al fascismo, quien usando, manipulando, exacerbando, social y culturalmente, el sufrimiento, el abandono el dolor, la pérdida del humanismo, avanza en la conciencia de las masas que, sordas, ciegas y mudas, en el aspecto sociopolítico, se identifican con la doctrina que en sí misma los destruye como sujetos sociales, colectivos.

Algunos pensadores anglosajones, esencialmente, nos hablan del fascismo como la “nacionalización de masas”, pero a mi modo de ver, marxista, de la sociedad. El concepto real sería el de la “privatización de las masas” por la clase hegemónica. La percepción que los fascistas (la derecha) le dieron a este concepto fue de una importancia estratégica en su ideología (lo defino así) como una forma para diferenciarlo entre los variados pensamientos nacionalistas que dieron vida al fascismo. Las masas avanzan poderosamente en una época en que los fascistas están exacerbando, exaltando y exageradamente lo nacional, lo individual versus lo extranjero, lo colectivo, la clase.

Promoviendo la incorporación de las masas de paso, infundiéndoles la falsa ilusión de convertirse en actores preponderantes, no como en las sociedades liberales antes del surgimiento del fascismo, cuando las masas solían ser vistas como muchedumbre, la chusma pasiva de la política. Con el fascismo son la base social de la gran burguesía, el brazo derecho de la oligarquía. Es bajo estos cánones que las masas se transforman en el sujeto social del fascismo, es decir, la “privatización de las masas”, absorbidas por la ideología dominante; por eso al hablar de “nacionalización de las masas” se refiere a una cuestión más bien de labia, una quimera disfrazada de iguales. Solo es un juego de palabras para confundir a las masas.

No es lo mismo decir la nacionalización del cobre, por ejemplo, o de la tierra, el agua, la industria pesquera, forestal, de los recursos naturales, la banca, medios terrestres y aéreos, etc., para los pueblos, mientras los pensadores cortoplacistas te hablan de la “nacionalización de las masas” porque logran que los pueblos adhieran al fascismo, pero lo que realmente están pensando los fascistas es el robo de conciencias; son conceptos parecidos, pero no son iguales.

Planteamientos que se caen en pedazos una vez que los pueblos adquieren conciencia de clase y política. Eso lo escuchamos una y mil veces a los personeros de la UDI, cuando se jactaban de que su organización avanzaba en las comunas populares, es decir, cuando le disputaban a la izquierda la base social en las poblaciones y barrios. Porqué estamos hablando de la base social, el sujeto histórico de los cambios revolucionarios. Este fenómeno político es estereotipado una y mil veces por los fascistas en la mente de los pisoteados, vilipendiados. Las masas empobrecidas por el capitalismo salvaje e inhumano, el fascismo, copiando de ideología del socialismo y la socialdemocracia, de los aciertos políticos comunicaciones y organizativos del socialismo científico para aparecer entre las masas como una suerte de tercera vía, cuando solo es fascismo populista.

Logrando penetrar en la mente de los subyugados para que se sientan y se entiendan entre iguales, entre papares concepto acuñado con la “privatización de “las masas”, que no es otra cosa que la suma o el conjunto de ritos mesiánicos, por cierto no populares, no colectivos. Porque no comienzan y no responden a los intereses de clase de las masas, esto comienza desde fuera de las masas.

Los fascistas populistas, usando manifestaciones patrióticas, culto a los mártires, celebración de fiestas nacionales, exacerbación en la construcción de monumentos, banderas e himnos, la defensa de los “valores patrios”, la defensa de los ciudadanos por la agresión de las bandas delincuenciales y “terroristas”, extranjeras, etc., que se llevan a cabo en las grandes fiestas de cierres de campañas de los líderes fascistas-neonazis, de la derecha reaccionaria, la “privatización de las masas” concepto que sin duda penetro en la conciencia colectiva de las masas.

En el discurso de Mussolini en la Piazza Venezia de Roma y de Hitler en el estadio Zeppelin, de Pinochet, “La nación es tratar de hacer de Chile un país de propietarios y no de proletarios, la frase de ex concertación (grupo de partidos políticos de una de las fracciones de la oligarquía, neoliberal, fascista. La alegría ya viene, Trump, "Día de liberación, el enunciado dicho por Bukele, “A veces dicen que encarcelamos a miles”. A mí me gusta decir que, en realidad, liberamos a millones.” Dicho de otra manera, fascismo convertido en régimen populista que de manera elocuente es capaz de captar claramente a la persona. Usando sus aspiraciones como individuo, que vienen de su sufrimiento en términos de clase.

Trasladándose de la calle, la población o barrio a un sitial de importancia o a modo ejemplo, como ocurría con el colonialismo español, donde el inquilinaje trabajaba la semana entera y arrendaba un traje solo para pasearse en la plaza de armas de las ciudades con la aristocracia criolla, luego de asistir a misa. Cuando las personas afrodescendientes logran su emancipación y sus amos les abren las puertas, estos se quedaban parados afuera de las plantaciones, sin nada, estos les rogaban a sus amos que los incorporara nuevamente al trabajo, en las mismas condiciones de esclavo, en algunos casos asalariado o solo por comida y techo.

Esto lo observamos en los niños de color que prefieren muñecas rubias, antes de elegir muñecas de su color de piel (esto ocurre por el maltrato, la esclavitud social, la miseria). En la misma constitución estadounidense se consagra que ningún nacido de padres mixtos (blanco o de color, es decir, un mestizo, se podrá casar con una rubia anglosajona, so pena de cárcel o en algunos Estados, era la muerte. Sin duda, es un fenómeno político, social y cultural basado en la ideología nacionalista, que trasmuto en fascismo populista. Estos lo han usado hábilmente, pero en el plano psicológico y sociocultural, el fascismo no ataca las masas, hoy las atrae con la privatización de ellas.

La alteridad, es el principio filosófico de "alternar" o renegar de sujeto social al cambiar la propia perspectiva de un individuo, una población, una sociedad por la de "otro" es decir, el nacionalismo transformado en demofascismo, logra anular al sujeto social e histórico para que persiga los ideales del fascismo en términos de clase. Siendo el fascismo es sustentado por las masas alienadas, una tragedia a la chilena. Eso lo hemos visto en innumerables ejemplos históricos en que ha transcurrido la historia de la humanidad. Cuando la población es perseguida por esclavistas, invasiones militares, etc., muchos habitantes se transforman en esbirros del agresor atacando a su propia población; sin ir muy lejos en la historia en Chile luego del golpe de Estado político-militar, cientos de detenidos, asesinados y desaparecidos fueron entregados por hermanos, padres, tíos, abuelos y vecinos.

En este sentido las masas ven en el fascismo a un descendiente directo del estilo político jacobino, quien se declara republicano buscaba un Estado fuerte, y centralizado, como la implementación de un sistema político basado en el sufragio universal, “democracia indirecta “igualdad para todos”, que no es otra cosa que demagogia populista de una clase hegemónica para usar a la clase contrahegemónica. Que vota, compra, va al supermercado y compra en las casas comerciales de las multinacionales, accediendo a lujos, como; autos, ropa extravagante, viajes por el mundo, accediendo a todo tipo de tecnologías, etc.

Las invenciones de políticos populistas, usando el márquetin, la creación de un sin número organizaciones políticas, pero (todos enarbolando las banderas del demofascismo) disputándose a las masas, la evasión social, la ornamenta burguesa conjugado con los medios masivos de desinformación son rasgos distintivos de la “privatización de las masas”. Sin duda la característica que marca al fascismo populista que este asumió el estilo político del jacobinismo, que sería el origen de la transformación del nacionalismo en religión civil, cuya ideología, su visión personal del mundo están directamente confrontadas con la filosofía de la Ilustración (educación, cultura, etc.) y con todos los valores, éticos, morales, etc., de libertad, igualdad, derechos humanos.

El populismo se transforma en fascismo cuando incurre en prácticas, cuando amenazan,  desnaturalizar al sujeto, para luego ser identificado y ser perseguido como enemigos internos. Lo nazis-fascistas se caracterizaron por enarbolar las banderas sacrosantas de la raza superior. Quienes terminan por asesinar y desaparecer a millones de seres humanos; eso lo hacen solo los fascistas. Se trata de una tendencia cuyos orígenes se remontan a la Revolución Francesa, que para ese periodo histórico era una nueva concepción política, una visión santificada de las instituciones de la República, enalteciendo a la nación, celebrando fiestas masivas en las cuales se imponían rituales religiosos, matizando un estilo que inventa una nueva relación entre estética y política, embobando o usando a las masas en términos dialécticos. De esa visión política se nutrió el nacionalismo que más tarde engendro al fascismo populista.

Para el fascismo populista,, los actos de conmemoración de la Revolución Francesa tienen una simetría entre fascismo y jacobinismo: quienes creían que los monarcas eran designados por Dios y no podían ser destituidos por leyes del Parlamento, seguían a pie firme las reflexiones de los ritos sacramentales; eran republicanos, defensores de la “soberanía popular”; en consecuencia, alentaban el sufragio universal. Tenían una visión de la unidad de la nación; esto los llevaba a defender a ultranza el centralismo de un Estado fuerte, postulaban por un sistema fiscal escalonado. Además, propugnaban una república indivisible, autoritaria. Su concepción política de la democracia venía de Rousseau. El fascismo populista habría copiado burdamente las ideas y prácticas de la tradición socialdemócrata.

Más adelante en la historia, los fascistas populistas copiaron las formas de construcción política socialistas en estructuras según su trabajo (lo laboral) de las masas, logrando captarlas y agruparlas en referentes de clase (trabajo sindical, campesino, estudiantil, etc.) hasta lograr crear agrupaciones obreras que dieron vida a las poderosas centrales sindicales, que dieron paso al movimiento popular (en esto los fascistas lograron llegar a sectores deportivos, culturales, juveniles, fiestas costumbristas, etc.). En resumen, los socialdemócratas (socialistas) lograron hacer del socialismo otra forma de religión, levantada en torno a simbolismos.

La Bandera roja con sus consiguientes rituales, como las manifestaciones del primero de mayo, con su cultura burguesa en general. Que el fascismo, copiando de esas manifestaciones orgánicas, logró capitalizar lo sociocultural, es decir, la conciencia social de las masas.

Sin duda, la diferencia esencial entre el socialismo científico y el fascismo populista reside en que el socialismo busca la preponderancia de los trabajadores en términos de clase para lograr que las masas lleguen al poder y dirijan sus vidas, su economía, su cultura, su religión, su política. Integrados en una comunidad libre, en cambio los fascistas populistas buscan que la nación esté sobre el individuo por eso niegan de las estructuras sociales de clase, para los fascistas los individuos solo deben y existen para servir a la nación, son ultranacionalistas, guerrerista, y autoritarios. Mezclan hábilmente los principios doctrinarios del nacionalismo, militarismo, autosuficiencia económica y totalitarismo populista en las masas (con la democracia).

En resumen, el fascismo solo busca de la chusma su apoyo, pero desde afuera, como base de sustentación (los votos) porque no son de su clase por eso enarbolan la banderas de la negación de clase (sino, no serían pares e iguales), porque sin el sostén de las masas su proyecto político jamás podría lograrse, es decir, es un ideal falso, una doctrina populista de clase y retorcida que usa a las masas.

 Pero, porque hay un pero, esta diferencia entre el socialismo científico y el fascismo populista, no fue una inhibición, una contención para los fascistas a la hora de copiar de los socialistas-socialdemócratas las formas de construcción política, de llegar a las masas sobre todo en el ámbito de la innovación respecto al discurso fascista, es decir, no había un problema de derecho de autor con eso con los fascistas solo buscaban un contenido nuevo a su discurso y organización social para llegar a las masas o en otras palabras "no hay clases, todos somos iguales".

Ahí está la clásica discusión en la izquierda chilena a la hora de caracterizar a la tiranía pinochetista, por cierto, por elementos esencialmente del reformismo, la socialdemocracia o convertidos al neoliberalismo. Esto es independiente de cualquier organización, grupo o camino seguido en lo político-teórico que estos revisionistas (tendencia de derecha) impulsaron en las diferentes organizaciones donde se encontraban infiltrados en términos de clase, pero en su calidad de TOPOS. Estos siempre concluían que Pinochet no fue un fascista porque no protegió la industria nacional, pero qué equivocados estaban. Ya que todas las características del demofascismo las impulsó el pinochetismo aplicándolas a sangre y fuego, por cierto.

Se alió al imperialismo estadounidense entregándoles los recursos naturales, las empresas estratégicas las privatiza, vendiéndolas a mitad de su valor para general miles de millones de dólares en recursos, luego de derrocharlos en la compra de tierras, en la construcción de casas y autos lujosos (impulso en la construcción), inversiones multimillonarias en la bolsa, evasión de miles de millones de dólares en los paraísos fiscales, sueldos millonarios en su calidad de directores de las empresas privatizadas. Mientras más de 6 millones de chilenos vivían de un sueldo base de 5 mil pesos, la pobreza trepaba el 45%, a eso los neoliberales llaman "milagro económico", porque esos recursos mal habidos, por cierto generaron movimiento de capitales hasta que se agotaron, pero era un espejismo económico que usaron los fascistas para justificar la enajenación del patrimonio de todos los chilenos.

El pinochetismo aplicó el terrorismo de Estado, persiguió, eliminó, desapareció a miles  de ciudadanos estimulando violaciones a los derechos humanos con la aniquilación de opositores políticos. Aplicó el extractivismo como forma de “producción económica”, aplicó el totalitarismo, etc. Es más en la constitución fraudulenta de 1980 se consagran los valores fascistas. Hay que recalcar que en ese periodo histórico nefasto del capitalismo neoliberal, este entraba en su tercera fase de explotación, es decir, sus formas de producción dejaron de ser verticales y pasaron a ser horizontales, así que la gran burguesía nacional no necesitaba de los trabajadores y la industria nacional para generar riqueza (la industria como el trabajador eran costos fijos, ahora con el demofascismo, era desechables), los neoliberales fascistas tenían la industria mundial para lograr ganancia.

Es tan perversa como irracional la estructura mental de los fascistas, que a la fecha han aplicado extractivismo para mantener el PIB, en índices aceptables en términos económicos, con E.U., según los Tratados de Libre Comercio no debería existir un arancel a favor de los estadounidenses a las materias primas yaque no hay industria nacional, esta fue destruida por los neoliberales. De ser así los trabajadores serán lo que pagaran esa factura, esos impuestos con salarios miserables.

Esto se inicia con las “privatizaciones, y con la creación de las AFPs, negocio inmoral, como mal habido, que solo usa cerca del 13% de esos capitales para que un trabajador jubile miserablemente, mientras ellos se quedan el 87% de esas recaudaciones que se roban mes a mes, que terminan en manos de las aseguradoras o la banca estadounidense.

Los bancos centrales o el chileno, ya no eran responsables de las políticas económicas de los países (por eso se afirma) el neoliberalismo anuló a los Estados nacionales, mientras que los reformistas, la socialdemócratas, los convertidos niegan eso. Con el neoliberalismo, la etapa superior del capitalismo, el imperialismo asumió el control político, económico, militar y cultural de todos los Estados capitalista. Las grandes y pequeñas burguesías nacionales se aliaron al fascismo estadounidense, asumiendo tácitamente la alteridad como forma de vida política y filosófica o una suerte de capitulación política total, sin matices.

Porque el fascismo, por mucho que se encubra en cuestiones decorativas, no es democrático, no busca la prosperidad social o la justicia social, no cree en la clase como fuerza motriz de los cambios, no es liberador; es más, sus manifestaciones políticas están sometidas a los dogmas de una ideología de clase, hegemónica por cierto y sostenida por la retórica falsa, basada en una fe toda poderosa de la nación. Así como debo agregar la lucha de los pueblos y la historia lo ha dejado de manifiesto claramente, que por mucho que el fascismo sea una falacia, una quimera de clase, las masas se han ligado a estas “organizaciones”, que tanto daño le han provocado a la humanidad, y por cierto a las masas mismas.

Solo por periodos históricos de confusión política e ideológica. Porque la concepción política demofascista “de privatización de las masas”, solo es un utensilio de clase, para lograr sus objetivos de dominación, mientras las masas ven en el socialismo una suerte de espejismo político, que es irrealizable, eso sí que es grave y esto ocurre por nuestras debilidades políticas y desviaciones de clase.

Por esto, al buscar reclutarlas van mucho más allá que lograr la “nacionalización de las masas”. El demofascista busca la “privatización de las masas” como sujetos históricos y sustentación del fascismo populista, pero en realidad es la misma chusma vista de forma “decorativa”, despectiva. Ahora, al no comprender este suceso social e histórico, solo significa una vez más incurrir en el mismo error estratégico de siempre, “de no saber identificar al enemigo de clase”. Mientras el demofascismo, les dice “que ellos las necesitan como iguales”.

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